miércoles, 7 de agosto de 2013
Tú nombre.
Si me piden escribir algún texto que duela, que escarbé cicatrices
que las vuelva heridas de nuevo, no tengo problema, lo escribo, lo siento, hago que duela.
Porque sé que de alguna manera soy una persona triste, decepcionada de algunas cosas, de tantas.
No tengo problema porque sé que de una u otra forma, me duele ser, estar, o ser.
No tengo problema porque el amor, la muerte, la vida misma, te enseña, me enseña, nos enseña que duele, todo.
Que en algún punto tiene que doler y tendremos que dejar que duela.
Por eso no tengo problema, y porque sé que dueles.
Pero, si me piden escribir algún texto que haga sonreír, que muestre paz
Que haga sentir que estoy bien, que soy feliz, que no duele, ¿sabes qué?
También puedo, porque estás, porque me haces ser, porque mi sonrisa ya es tuya
Porque mi cuerpo te pertenece, porque el gris se vuelve verde y el llanto se vuelve risa
Porque la oscuridad ya es luz, y el objetivo de vivir ya no es vivir, ahora eres tú.
Porque estoy escribiendo con una sonrisa en el corazón y te estoy abrazando con la mirada.
Felicidad, es poder escribir tu nombre junto al mío.
lunes, 22 de julio de 2013
Merecemos.
Te merezco en una tarde juntos.
Te merezco en una larga caminata.
Te merezco en las sonrisas. En las risas. En las cosquillas.
Te merezco en las miradas.
Te merezco en el enrojecimiento de mis mejillas.
Te merezco en los abrazos y quizá hasta en los besos. En pequeñas muestras de cariño.
Te merezco en los enojos y hasta en los dramas.
Te merezco en un verano en la playa o tal vez solo en un parque.
Te merezco en una tarde lluviosa o soleada viendo tu o nuestras películas favoritas.
Te merezco en un concierto.
Te merezco en las pláticas. En las largas. Las cortas. Las melosas. Las de madrugada.
Te merezco en las taquicardias. En el nerviosismo.
Te merezco en las canciones. Te merezco en cantarlas y tararearlas juntos.
Te merezco en tomarnos de la mano.
Te merezco en las ganas de hacer esto, y más, una y otra vez. Sin cansarnos.
Te merezco.
viernes, 12 de julio de 2013
No es que pueda, es que quiero.
No es que pueda hacerte feliz, ni que deba; es que quiero y
eso basta.
Tampoco es que pueda darte todo; es que lo deseo y no
importa más.
No sé si estás o estoy pero estamos.
No sé a dónde vamos ni si llegaremos pero sé que donde nos
quedemos, será juntos.
No sé si me sientas o me pienses o te importe o te acuerdes,
pero yo nos veo y te veo y sonrío y me quedo.
No tengo ni la más remota idea de qué sea esto, cómo fue,
cuándo sucedió, ni cómo lo vean los demás, pero lo siento y con eso sé que está
bien.
No sé si entiendas o te des cuenta, porque a veces ni yo lo
hago, pero nos quiero.
domingo, 7 de julio de 2013
Te quiero.
No hay ni una "Razón" de por medio, de hecho creo
que no hay nada, solo momentos, momentos bien bonitos que me niego a soltar.
Ayer lo platiqué con mi mejor amigo, y es que creo que no
hay otra persona que me conozca mejor que el, le pregunte ¿Te parece que me
puedo llegar a enamorar? Sí, OH GOSH.
Fue todo lo que dije, y sí, tal vez no lo se...
Me gustas, pero aun no somos nada, es como estar y a la vez
no estar. Nos queremos cuando estamos juntos, pero cuando me voy a mi casa es
otra cosa.
Te quiero y te quiero hermosamente demasiado. Me llegan a
pasar tantas cosas a la vez, que no sé por dónde empezar.
Quiero verte, llevarte al parque, ir al cine o un helado...
Te extraño.
Por primera vez sé lo que quiero, y no quiero un rato, no
quiero algo casual.
Quiero un mensaje de buenos días y uno de buenas noches, un
te quiero de vez en cuando, tampoco lo quiero cada dos segundos. Pero
demuéstrame "ALGO"
Algo que me diga, que es verdad, que es real cada beso, cada
abrazo. Algo que me diga que te quedarás. Creo que estoy intenseando demasíado.
Hahahaha...
Siento que me estoy aventando
al vacío y sin paracaídas, por que aún no te he dicho que me esperes al final
del vuelo, simplemente estoy esperando a que tú me lo digas. Que me digas que
me estarás esperando al final, que esperas y deseas tanto como yo, que estemos,
que seamos, que sucédamos.
Mírame, es todo, solo date cuenta que estoy, que existo, que
no soy invisible. No te voy a decir que no soy igual que las demás personas por
que puede que lo sea y hasta peor, tampoco te voy a decir que soy lo mejor, ni
que conmigo te va a ir mejor. Pero se que te puedo hacer feliz.
Tal vez estoy idealizando, pero ¿y si no?
Creo que es hora de hablar, de que me salgan las palabras,
escupir los sentimientos.
Vomitar el corazón.
Decirte simplemente.... Que te quiero.
martes, 25 de junio de 2013
Te invito.
Te invito a jugar conmigo,
trazo de tinta sobre lienzo de piel,
te presto mis dedos de colores,
de crayones, o si quieres, de pincel.
Te invito a jugar conmigo,
trazo de tinta sobre lienzo de piel,
nos esconderemos entre los trenes
y caminaremos juntos sobre un riel.
Te invito a jugar conmigo,
trazo de tinta sobre lienzo de piel,
nos llenaremos de juegos y risas,
asustaremos de tu vida la hiel.
Te invito a jugar conmigo,
trazo de tinta sobre lienzo de piel,
después cenaremos en mi casa:
panquecitos con miel.
Te invito a jugar conmigo,
trazo de tinta sobre lienzo de piel,
y si me dejas jugar contigo,
prometo que tus heridas serán de papel.
martes, 21 de mayo de 2013
Que dure lo que tenga que durar.
Una noche como esta un amigo me hizo una pregunta que de verdad me dejo pensando por varias horas, y la pregunta fue:
—¿Tú crees que el amor dura para siempre?
A lo que le conteste:
—No tengo mucha experiencia en eso de la palabra amor pero yo creo que el amor dura lo
que tiene que durar, para siempre o no.
Yo creo que se siente y se deja de
sentir.
No se promete, es absurdo que la gente lo prometa, las promesas se
rompen y el amor no se puede retener ni uno se puede aferrar a querer amar.
Además, el amor es una cosa muy rara, ¿sabes? Si está inmaduro, se termina
antes de que empiece a echar frutos, se queda verde y termina donde empezó, en
nada.
Pero si madura, se te va a terminar pudriendo, todo lo maduro se te
pudre, y a final de cuentas, termina igual, donde empezó, en nada, pero antes
de que termine tienes un cadáver pudriéndose lentamente.
Ambas cosas duelen, no
creo que una más que la otra, no lo sé, la verdad.
Pero el que se vaya a
acabar, tarde o temprano, no quiere decir que sea mejor evitarnos amar, solo
tenemos que estar conscientes de que se nos va a terminar, esperarlo o no, no
sé, pero nada dura más de lo que tiene que durar.
martes, 23 de abril de 2013
No sé si se me han desconectado las neuronas.
Se me han detenido los movimientos del pecho y la vista la
tengo nublada.
Caigo. ¿Qué parte de mí cae?
Esa parte que me mantiene en unión
con la realidad. ¿Mantiene o mantenía?
Qué sé yo, me quiero dejar llevar y lo
voy a hacer.
Un poquito de ligereza en la piel, en los pies.
Se siente
bien despegarlos. Se siente bien no pesar, no pensar.
Se me desploma el cuerpo.
Como si estuviera hecha de cristal
y de pronto: ¡Zaz! Toda hecha añicos, desfragmentándome de a poco, con
lentitud, sin prisa por caer, reflejando colores, todos, cegándome a mí misma
con los destellos de luz.
¿Y mi luz? Una luciérnaga enfrascada que sale volando al
liberarla de su prisión.
¿Yo una prisión? ¿Qué tanto puedo aprisionar siendo de
cristal? Pero qué más da, si me voy rompiendo y no me puedo volver a pegar, no
me interesa volverme a pegar.
Así me gusta estar. Este momento en el que me
despedazo suspendida en un instante, un instante ni largo ni corto, solo eso:
un instante.
Lo que tenga que durar.
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