miércoles, 7 de agosto de 2013

Tú nombre.


Si me piden escribir algún texto que duela, que escarbé cicatrices
que las vuelva heridas de nuevo, no tengo problema, lo escribo, lo siento, hago que duela.
Porque sé que de alguna manera soy una persona triste, decepcionada de algunas cosas, de tantas.
No tengo problema porque sé que de una u otra forma, me duele ser, estar, o ser.
No tengo problema porque el amor, la muerte, la vida misma, te enseña, me enseña, nos enseña que duele, todo.

Que en algún punto tiene que doler y tendremos que dejar que duela.
Por eso no tengo problema, y porque sé que dueles.

Pero, si me piden escribir algún texto que haga sonreír, que muestre paz
Que haga sentir que estoy bien, que soy feliz, que no duele, ¿sabes qué?
También puedo, porque estás, porque me haces ser, porque mi sonrisa ya es tuya
Porque mi cuerpo te pertenece, porque el gris se vuelve verde y el llanto se vuelve risa
Porque la oscuridad ya es luz, y el objetivo de vivir ya no es vivir, ahora eres tú.
Porque estoy escribiendo con una sonrisa en el corazón y te estoy abrazando con la mirada.

Felicidad, es poder escribir tu nombre junto al mío.


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