Una noche como esta un amigo me hizo una pregunta que de verdad me dejo pensando por varias horas, y la pregunta fue:
—¿Tú crees que el amor dura para siempre?
A lo que le conteste:
—No tengo mucha experiencia en eso de la palabra amor pero yo creo que el amor dura lo
que tiene que durar, para siempre o no.
Yo creo que se siente y se deja de
sentir.
No se promete, es absurdo que la gente lo prometa, las promesas se
rompen y el amor no se puede retener ni uno se puede aferrar a querer amar.
Además, el amor es una cosa muy rara, ¿sabes? Si está inmaduro, se termina
antes de que empiece a echar frutos, se queda verde y termina donde empezó, en
nada.
Pero si madura, se te va a terminar pudriendo, todo lo maduro se te
pudre, y a final de cuentas, termina igual, donde empezó, en nada, pero antes
de que termine tienes un cadáver pudriéndose lentamente.
Ambas cosas duelen, no
creo que una más que la otra, no lo sé, la verdad.
Pero el que se vaya a
acabar, tarde o temprano, no quiere decir que sea mejor evitarnos amar, solo
tenemos que estar conscientes de que se nos va a terminar, esperarlo o no, no
sé, pero nada dura más de lo que tiene que durar.

El amor es un estado mental; una mala fusión de lo que nos gusta pensar y de lo que nos gusta sentir. El amor es tan duradero como uno así lo decida, lo que no significa que sea mutuo, porque por más enamorados que estén dos seres, la percepción de éste sentimiento nunca va a ser la misma. El amor es un estado mental, encasillado en nuestra cabeza...
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