miércoles, 29 de junio de 2011

A ti.

Hola, sí, hola. Te estoy hablando a ti, a ti que me lees con la boca cerrada y la mirada atenta.
A ti que me escuchas aún cuando no estoy hablando, a ti que traduces mi silencio con precisión. A ti, que me entiendes cuando ni yo misma lo hago.
A ti, mi ser amado. 
Y vengo aquí... a escribir de ti y para ti. Tratando de manifestar una mínima parte de lo que me haces sentir, aunque claro... no sea suficiente. No habrá palabras ni formas que sean suficientes para expresar lo que significas. Todo es demasiado poco si se trata de ti. 
Para mí... tú eres ésa melodía que esconde el silencio,  una caricia de viento, un suspiro de nube. 
Un poema aún no escrito.
Vas más allá de las palabras, eres toda una sensación. 
Y ahora quiero... quiero decir que te amo, que amo cada abrazo que me has dado, cada cigarrillo que hemos compartido. Amo cada momento a tu lado que aún no sucede. 
Por que tú, tú llegaste así, sin avisar, como cualquier otra persona... de manera casual, pero marcando la diferencia, haciéndote notar, tanto... que ya eres una de las personas más importantes de mi vida. 
¡Para qué mentir!, nunca he sido buena planteando promesas, mucho menos cumpliéndolas... pero contigo, contigo es diferente. No me da miedo prometerte un por siempre a ti. Te doy mi eternidad, una eternidad inconstante y segura, pero vamos... el tiempo avanza lento y no transcurrirá cuando estés a mi lado.
Eres... eres quién no sé quién eres, pero si sé que eres... y me gusta. 
Sé que me gusta que seas mi alma gemela, mi amigo, mi ideal. 
Porque siempre está ahi. Callando para escuchar mi dolor, gritando para acallarlo y hacerme ignorarlo... salvándome, incluso de mi misma. He caído mil veces... me han puesto el pie, me han empujado, me he raspado... y sin juzgar mis heridas, me aceptaste, tratando de desaparecerlas, tú eres incluso mejor que mis calmantes, tú me ayudas a tranquilizarme, a controlar mis impulsos y sentarme... a quedarme, tú me ayudas a existir. 
Dándome tu amor, tu apoyo, tu sinceridad.
¿Y yo? ¿Qué conmigo?, yo podría hablar de todo lo que te debo, todo lo que siento... si pudiera, si existirían palabras que lo definieran... pero eso es lo de menos, lo que importa eres tú, el centro de la tensión eres tú.
Tú me das seguridad, peldaño que me sostiene, aire que me abraza.
Podremos irnos y regresar, pero no te dejaré marchar. Te conozco y me conoces... y ni en ti ni en mí, importa lo demás. Somos nada y lo significamos todo. Vamos más allá de una relación de un amor... de algo con nombre. Somos "esto", almas gemelas, conectadas.
Y quiero...quiero subir y bajar, hacer formas en las nubes... tomando tu mano.
 
 

lunes, 20 de junio de 2011

M+M's



Esta tarde me la pasé oyendo a Blink 182 y recorde que no recordaba nada.

Hace poco más de un año conocí a alguien que interpretaba sus canciones a viva voz por los andares de la Postal. Recuerdo que en ese entonces yo no sabía quién demonios era Blink 182 y mucho menos sabía sus canciones.

Hubo una noche en que me pidió que cantara con él y yo tarareaba la letra fingiendo que me sabía la canción completa mientras él tocaba las notas en una guitarra y se burlaba dulcemente de mi torpeza. Él puso la melodía y juntos bailamos o más bien, fingimos que sabíamos bailar. Esa noche dormirmos juntos en el sofa, abrazados.

Al día siguiente, nada. No recuerdo.

Paso exactamente un año en que no escuche más la canción, hasta que me trepe en el carro de mi primo camino a casa y la escuche. Reviví y llore. Era como si el destino supiera que hace un año bailamos abrazados.

Y aunque los de Blink 182  tengan los dientes amarillos y una voz rasposa de hombres adictos al cigarro, mis nostalgias seguiran armonizándose con sus acordes y sus letras.

¿Quieren saber qué canción es? Es esa que dice:
 
"Because when I'm with you there's nothing I wouldn't do
 I just want to be your only one
 I'm grasping out at straws thinking back to what I saw
 That night on the floor when we were all alone"
 
Pero ¿saben?, sonreì...

viernes, 10 de junio de 2011

Sigues

Ayer fuí al lugar donde alguna vez vivimos. Ahí siguen nuestros recuerdos, aunque ahora están llenos de polvo y soledad. Ya no hay quién los revise ni quién se preocupe por recordar qué cosa u olvidar esta otra.

Es increíble cómo pasa el tiempo y todo sigue siendo igual. Que no te olvido y que te extraño, pero ya no te lloro tanto.
Pude ver de nuevo tu letra y acordarme de cuando escribiste mi nombre en mi espalda.
Pude ver tu ropa desordenada, tus cosas cubiertas por oscuridad y un velo de suciedad.
Pude ver todo con ese aire de nostagia que antes no había. Encontré tu linterna con la que alguna vez jugamos. Quise jugar, pero ya no era divertido.

Siguen ahí nuestros besos y caricias, aunque ya no gritan nuestros nombres.
Aún entra viento por la ventana, aunque ya no me da frío como antes. Sigue estando ahí el lugar donde nos perdimos y muchas veces nos encontramos.

Cerré la puerta que siempre está abierta por una extraña razón que desconosco cuando paso a visitar el lugar. Ya no hay fotos tuyas, pero te sigo viendo en todas las habitaciones, en todas las esquinas. Un sin fin de imágenes mentales tuyas: una donde te lavas los dientes frente al lavabo, otra donde cocinas salchichas con chipotle en la cocina, otra donde te sientas a la orilla de la cama a amarrarte los zapatos, una más donde cuelgas tu ropa en el cuarto que era tu armario, otra donde estás sentado a la mesa escribiendo cartas de disculpa y una última en el pequeño espacio que teníamos como patio, donde miras sin mirar.

Cuando entro, todos tus tú me saludan y les sonrío. Paso tiempo con cada uno de ellos, aunque no diga nada; me gusta verte hacer tus actividades. Que me mires y me preguntes en qué pienso, con una dulce sonrisa y una mirada desconcertante. Y a todos tus tú les doy la misma respuesta: que en que te fuiste.

domingo, 5 de junio de 2011

El caos se desató cuando me dijo que tenía madera para escribir.

Al principio pensé que como buena piromaníaca seguro terminaría quemando esa madera y perdiendo la oportunidad, pero justo después de eso comenzó un terremoto emocional e ideológico, todo se movía de un lado a otro, nada tenía sentido y yo estaba justo en el corazón del caos.  

Después de varios momentos de confusión, todo terminó.

El caos salió corriendo y todo se volvió estático y silencioso. Logré levantarme, sacudí el polvo de mis piernas, escupí un poco de tierra, miré a mi alrededor y vi que todo había desaparecido.

Mis recuerdos volvían a estar en ruinas, siempre habían sido eso, recuerdos en ruinas, carcomidos por el tiempo, desgastados por el dolor sonriendo vulgarmente con su maquillaje de felicidad barata. No le di mucha importancia, al fin y al cabo siempre habían estado así, era hora de dejarlos atrás.

Comencé a caminar bajo esa nube gris llena de polvo e incertidumbre, comencé a escuchar voces y pensé que al menos ellas habían sobrevivido y que no estaba del todo sola. Seguí caminando, a ratos las voces venían y conversábamos algunos minutos. Caminé por horas, caminé por días, no sé, aquí ya murió el tiempo.

Después de varios pasos, algunas conversaciones y malos chistes, encontré mi sonrisa acompañada por mi niña interior.

No me quedó más que rescatarlas y llevarlas conmigo a un lugar seguro ¿a dónde llegué? A las palabras, un lugar lleno de letras, a estas palabras que estoy escribiendo y que ahora estás leyendo.

Nunca antes confié en el refugio de las letras hasta que mi mundo se vino abajo y fue lo único que quedo de pie.

Entonces fue que comencé a construir una vida nueva, claro siempre imaginaria, nunca real. Aún no encuentro el túnel entre realidad y fantasía, cuando era pequeña la maestra me olvidó en el paseo escolar y mi madre nunca se dio cuenta de que me quedé en la fantasía.