miércoles, 5 de diciembre de 2012

22 Años.

Un día alguien me dijo:

"¿Te has puesto a pensar en que tienes 22 de vida y qué has hecho?"

Me preguntó como no queriendo que contestara, mas bien él quería hablar, así que decidí escucharlo, ya le diría yo mis cosas al final.

Recuerdo que decía:

"22 años que se han pasado de volada y que no has hecho demasiado porque sólo has aprendido que en cualquier momento, cuando menos te des cuenta, habrán pasado otros 22 años, ¡y tendrás 44! En los que, igual, no harás nada nuevo porque se pasarán muy pronto.
¡Así que mejor haz las cosas! ¡Haz todo! ¡En un sólo día!"

Lo dijo muy motivado y feliz, tengo justo 22 años, ¡22 años!. 

Y el me quería hablar como si ya hubiera vivido cientos, miles de años, pero tengo sólo 22 años,  sin embargo parecía muy seguro de lo que hablaba.
Yo me quedé pensando en cada una de sus palabras, o todas en conjunto,  porque solas no me decían mucho.

-"¡Reacciona! ¡Dime algo!"-
Clavé mi mirada en la suya buscando regresar de mis pensamientos, y le sonreí respondiendo:
Yo a los 22 años he hecho una vida de 22 años.

Hice a una persona con tantas cosas.


Con 22 años de vida aprendí a caminar, a escuchar, a hablar, a conocer tantos riesgos,  de esos riesgos que tiene la vida, riesgos.

Con 22 años que tengo sé quiénes son mis amigos, sé cómo distinguir los sentimientos,
los valores, las emociones, no muy bien pero lo hago día a día; conozco quién me apoya, quiénes sólo están de pasada; ya sé qué es la muerte y la vida, sé qué es escuchar, tocar un cuerpo.

Sé qué es tener libertad, sé qué es sentir amor, sé qué es desear algo y obtenerlo por mis esfuerzos, sé qué es estudiar.

¡Aprendí a aprender!. 


Ahora conozco parte de lo que es vivir sin tus padres,  sé qué es beber y fumar, sé qué es salir de noche y de día, ya sé qué es un concierto de rock,  una obra de teatro, ópera y hasta de ballet, ya sé qué es la música clásica, ya sé bailar.

Ya sé qué me provoca reír y llorar, ya sé a qué le tengo miedo, sé cuando debo correr y sé cuándo debo pertenecer ahí y no dejarme de nadie. Ya sé ligar y conseguir cerveza.

Aprendí demasiado en 22 años, aprendí viviendo, ya sé qué es tener una obligación, tener un novio, un gato; sé qué es el kinder, la primaria, la secundaria, la preparatoria, incluso la universidad; ya tengo errores en mi vida, ya tengo experiencias, ya tengo un poco más de todo.

Viajo, vivo, duermo, estudio, lloro, grito, bailo, estudio, río, sonrío, saco la lengua, te guiño el ojo, salgo contigo, beso, abrazo, leo un libro, escucho música, distingo las cosas, ¡aprendí demasiado!.

¡Aprendí cosas que ya hasta olvidé!.

Aprendí a vivir y disfrutar hasta de los malos momentos. Aprendí a escucharte aprendí a responderte esto.

Eso y más, mucho más de lo que es tener 22 años.

Pero justo al terminar de hablar volteó a verme y sonreía. Me dí cuenta que él no quería realmente que yo le dijera todo lo que había hecho o no en 22 años. 

Él quería que yo misma me diera cuenta de todo lo que había conseguido en estos 22 años.



martes, 27 de noviembre de 2012

Pensamos.


Pensemos:

En ti. En mí. En nosotros.
En lo que fuímos. En lo que somos. En lo que seremos.
En lo que vivimos. En lo que estamos viviendo. En lo que queremos vivir.

Piensas:

Piensas en ti. En tu pasado, sin querer extrañarlo. En tu presente, sin pensar en el futuro. En lo que dijiste.
En lo que quieres decir. En lo que sentiste, sientes y quieres sentir.
En lo que pasó. En lo que está pasando, sin saber qué va a pasar. En ti confundido. En ti no queriendo estar confundido.
En como fuíste. En como eres sin tener idea de cómo vas a ser.
En que estás roto. En que no quieres estar roto.

Piensa:

Piensa en mí. En mí siendo parte de tu presente, queriendo pensar en mí en tu futuro pero no queriendo verlo.
En mí contigo. En mí sin ti. En mí otra vez contigo. En mí sin mí.
En mí llorando. En mí no queriendo que llore. En mí estando rota. En mí queriendo no estar rota.
En mí huyendo. En mí sin querer que huya. En mí sabiendo que no voy a huir.

Pienso...  Yo solo pienso en ti.


martes, 6 de noviembre de 2012

Lo estoy.


Estoy enamorada...

del tiempo que pasa y no puedo retroceder
de esos errores que cometì y que no puedo cambiar
de esa persona que me hizo llorar como nadie nunca lo habia hecho
de esa muerte lenta y dolorosa de un familiar
de ese '' te odio'' que me dice la gente
de esa cancion que me hace estremecer
de esa herida que dia a dia pesa mas
de ese lugar que me trae recuerdos inhumanos que ni siquiera quiero recordar
de esos ''te quiero'' que no son sinceros
de ese abrazo mas frio que el hielo
de es guerra interna que tengo en contra de mi corazón
y de esos silencios que me hacen pensar que ya no hay mas.
 
De las...


Cosas que me atormentan, lastiman,hieren.
Cosas que me hacen sufrir, que me duelen.
Cosas de las cuales no soporto acordarme
Pero sobre todo DE MI.



martes, 18 de septiembre de 2012

Lo que aún no sucede.




No soy tuya.
No he sentido tu piel, ni he respirado tu silencio.
Tus labios, no los he mordido aún.
Tu lengua, no me ha recorrido todavía.
No eres mío.

Mis uñas no se han aferrado a tu espalda.
Mi sangre no ha hervido por sentirte tan cerca.
Todavía no nos hemos leído poesía a media noche.
Ni he llorado a mares después de tú y yo discutir.
No te he secuestrado a algún lugar nuevo.
No me he quedado dormida en tu cuello.
No te he susurrado despacio que te quiero.
Aún no me he perdido mirándote mientras manejas.

No me has cantado al oído.
No te he bailado descalza.
No hay un nosotros.
No hemos planeado un viaje al otro lado del mundo.
Ni has limpiado mis lágrimas cuando me rompo.
No te he contemplado mientras duermes.
No he cuidado de tus sueños.

Tampoco hemos brindado con mi whisky favorito.
No he visto tus pupilas brillar al mirarme.
Ni he gritado con fuerza por tanta plenitud a tu lado.
Aún ignoras cuántos lunares tengo.
Y no has visto cómo lucen mis pies después de mucho bailar.
No he esperado despierta hasta saber que llegas con bien a casa.
Ni te has visto en la necesidad de comprar una caja para guardar todas mis cartas.
No sabemos lo que es dejar de contenernos.
No sabemos lo que es amarnos. Todavía no.
Todo eso que aún no ha sucedido, lo quiero.

Lo quiero contigo.

martes, 14 de agosto de 2012

¿Por dónde empiezo? .


Ya sé que no te conozco bien, que no sé cual es tu película favorita, ni tu disco preferido, ni sé que quieres realmente, tampoco sé tu comida favorita, tu libro preferido, quizás eres alérgico algo. 

¡Yisus!, ¡no recuerdo ni cuando es tu cumpleaños!. No, no sé nada de esas cosas, la verdad es que sé muy poco de ti. ¿Qué triste no? Pero yo espero que con el tiempo te conozca un poco más. Me gustaría estar contigo. Quizás no es el momento, ni qué es exactamente lo qué podemos ser tu y yo, pero ojalá me dejaras ser contigo. Quiero prepararte el desayuno aunque sea cereal. Quiero ver el atardecer contigo. Quiero que me hagas cosquillas y corramos por la casa como locos. Quiero estar en tus lagrimas y en tus risas. ¿Y sabes qué? Si siento bien padre, cada vez que hablo contigo, al instante se me dibuja una sonrisa idiota en la cara y me gusta. Quizás es pronto para decir, que te quiero, pero es verdad, Te quiero. Y no quiero que se nos haga tarde, así que por favor no tardes. 

Mientras recuerda que aquí estoy para leerte, para hacerte reír, para intentar que tus días no sean iguales que los demás. Estoy. ¿Ya me viste? Ya vine y quiero hacerte feliz. Ya ven, sucédeme. ¿ y sabes qué?. 


Me haces feliz.


miércoles, 8 de agosto de 2012

Cosas.


Yo no pienso cosas que no son, precisamente por eso estoy donde estoy, porque pienso lo que es. 
Fuera de asustarme al ver un poco la sombra de mis lentes cuando quieren empañarse, siento alivio: estoy viva.
Un día prometí no volver a pasar por lo mismo, efectivamente, no eres lo mismo, pero ¡ah! como se siente igual este nudo.
 Podrá ser corta mi edad, pero todos los desenlaces, capítulos truncos, paréntesis sin cerrar y párrafos sin punto y aparte, tienen el mismo sabor… saben a mí, sí, desvelada, leyendo y escribiendo para ventilar mi propia mente.
Todo esto me hace pensar que tal vez no sea una persona normal, bueno, el tiempo para mí, tal vez sea relativo, vivo en un desfase constante: amo primero, quiero después, extraño siempre y olvido nunca.


lunes, 16 de julio de 2012

El tiempo y el presente.


Se me va el tiempo. Nunca he podido tomarlo con las manos; antes de que sea presente ya es pasado. El futuro de estas letras es pasado para cuando llegue el punto. Es como el agua; la sientes, la tocas, pero no puedes quedártela.
Así empieza todo, lo cuento en pasado mientras sucede porque para cuando tú lo leas ya no será mío. Es como la espera, parece tan larga y desaparece tan invisible.
El tiempo como imbécil escapista, se ríe de mí. Planeo sabiendo que mi decisión poco vale.
El próximo año, que fue hace dos, nos conocimos. No recuerdo si muy tarde, muy temprano o muy a tiempo. Dijimos que no era el momento pero el destiempo no existe.
Quiero que algo me detenga, un letrero, un reloj, un abrazo. Ya ni siquiera hablo de ti. Ya no sé qué significas. Entiendo lo que fuiste, pero no sé nada del recuerdo. Te volviste una foto sin alma, la historia de una cama que contó tanto, pero ahora está vacía de mañanas.
Es raro; eres como eso que sabes que pasó, que sabes que sentiste pero sabe a sueño.
Y mis pies caminan solos cada vez más lejos de todo. Ahí abajo no hay pausa, caminan por instinto, necesidad o inercia.
Llegaste a desprender sentidos, a remover la razón y el miedo y el suelo y a mí, a matarme de ausencia, a llenarme de esta falta que ya late, que ya duele.
Llegaste a obligarme entrega un rato, con amor y despedida.
Qué vacío, qué frustrante, qué triste, qué grande, qué ausente, qué presente, qué absurdo, qué necesario, qué fuerte, qué débil, qué fácil, qué difícil, qué estúpido.
Tú (aquí, flotando, conmigo).
Qué bonito.

lunes, 9 de julio de 2012

Advertencia.


Hola, ¿sabes? He escogido este momento para ser inoportuna. Hoy quisiera tener un teclado mágico que me ayudara a encontrar las palabras que te sorprendan, que casi te hagan sentir ganas de echarte a reír, pero de una vez TE ADVIERTO que esto se puede tornar un poco cursi, así que podrías detenerte aquí.
Últimamente me estaba volviendo loca tratando de darle sentido y significado a todo lo que hago, pero ya he decidido darle vacaciones a mi delirio. Y tratando de escarbar entre tanto archivo en mi cabeza, entre la cantidad enorme de detalles que almacenamos en la mente, no logro recordar exactamente cómo y cuándo fue que llegamos a ser amigos y es que una no guarda eso en el archivo de cosas a recordar para el futuro. Tal vez no hubo una fecha, tal vez sí. Y es que hay cosas así: espontáneas, súbitas y estocásticas.
Es agradable poder mirarte a los ojos y saber que entre tú y yo no hay secretos. Es una sensación difícil de explicar. Sé que te pongo tantas veces entre la espada y la pared, que consigo hacerte desesperar, lo sé. Y es que mi torpeza es tanta que no lo logro ver.
Eres el único que sabe lo pequeña que me siento en realidad. Has estado en los momentos en que me siento más miserable y en las batallas que he tenido que luchar. 
Me haces llorar tan a menudo, pero sé que realmente te preocupas por mí. Sé que me vigilas de cerca y yo trato de velar también por ti. ¡No te vayas lejos, sigue aquí!
Sé que a veces soy fría, ácida e hiriente y pido perdón por ser ignorante a veces y no darme cuenta de que eres una de las personas más generosas que conozco.
Has pasado madrugadas conmigo escuchándome, leyéndome o confesándome. Me has mostrado tus miedos solamente para demostrarme que comprendes los míos, incluso sabes lo que quiero decir cuando callo. Hasta conoces las mentiras que disfrazo en cada frase cuando bromeo y también sabes cuando tienes que tomarme en serio.
Las ocasiones en que me has visto llorar, me preguntas cómo son las sensaciones en el estómago, cuando alguien que no me conoce solamente se limitaría a preguntar el porqué de las lágrimas. Yo también te he visto llorar y esconderte y es ahí cuando me doy cuenta de que en eso me parezco mucho a ti. Sabes esperar pacientemente y hasta me regalas una sonrisa cuando no tiene sentido aparentar que todo está bien, sobre todo cuando se apodera de mí la loca idea de alejarme de ti.
Por momentos, hasta me enfurece que sepas ver a través de mí, pero sé que no necesito huír, ni correr, ni escorderme de ti.
TE ADVERTÍ que podía pasar, yo solamente quiero agradecerle a la vida y a ti por dejarme ser parte de ti.

lunes, 2 de julio de 2012

Yo ya era feliz antes de que aparecieras.


Yo sabía sonreír y abrazar.
Espera, ando escribiendo muy rápido.

No sé si me explique. ¿Me explico?
Bueno te explico rápido porque creo que el titulo esta mal... 

Uno nunca deja de amar. Al menos entiendo que no es un proceso, tampoco es cuestiòn de tiempo, ni es echarle ganas.
Son momentos. No olvidas algo que te marcó, algo que dejó huella. No olvidas.
Es aceptar simplemente que te diste cuenta que algo nos faltaba y pues no lo teníamos.
Es aprender a no mirar hacia atrás y seguirle de frente. Es decir "qué bonito que pasó. Que me sucediste".
Es mirar algún objeto, estar en un lugar, oler algún aroma, leer poesía que nos recuadremos por alguna cosa y sonreír.
Entonces entiendo que aun:

Te necesito porque sin ti no hay otra cosa. No espera, de nuevo voy rápido.
Tal vez esa sonrisa que tenía antes no era porque creí estar feliz, era porque sabía que te iba a encontrar.

Creo que sigo escribiendo muy revuelto, es que ya no te entiendo, o no nos entiendo. ¿Entiendes?
Me muero poquito por ti y vuelvo a nacer por ti.

Se nos acaba el tiempo.
En realidad no, el tiempo nunca se acaba, se nos acaba la vida, eso sí.
Pero, oye, ¿te diste cuenta de que nos fuimos?
Fue muy rápido, nos fuimos para volver. Qué raro ¿no?
Me gusta pensar que te gusta mi forma complicada de ver las cosas.
¿No te gusta? pensé que sí.

Tal vez pienso muchas cosas que no debería, pero me hacen sentir bien, porque todas esas cosas llevan tu nombre.
Y bueno qué más te digo. Te amo. ¿Ya lo dije? pues jamás me cansaré de decirlo.
Tal vez tampoco de sentirlo.
Entonces me doy cuenta de que te necesito. Tantito.
Pero, como te decía, yo ya sabía sonreír y abrazar antes de que aparecieras.
Antes de conocerte yo era feliz.

Entonces, en realidad no te necesito.
Pero me di cuenta de algo, contigo no encontré a felicidad, la felicidad me encontró a mí.
Y por eso mismo sigo creyendo en el amor, en las personas, en levantarnos y en encontrar a alguien que caiga con nosotros.