Hoy me he acordado de el,
al ver las estrellas que alumbran mi habitación
hoy he pensado que a veces el alma te crece
y llega hasta el corazòn.
Hoy otra vez me perdido
buscando el vacio que guarda en un cajòn
siento que hoy no he podido abrazar su voz.
Y es que yo me muero por dormir nuevamente contigo
pasarme la noche metida en tu ombligo
comernos el sol y la luna.
Y ver las batallas caer de una en una
para asi vencer otra vez al olvido
y empezar de nuevo lo que hemos vivido.
Este tiempo que no pasa
decora mi casa
yo no quiero despertar
una llamada perdida
un vuelvo enseguida
no tengo ganas de hablar
voy a mirar el correo a ver si te leo
y me bajo a buscar un bar
donde beberme tu ausencia y mi soldedad.
Dejame que cuente las horas perdida
buscando tus ojos todos estos dias
que ha veces se me hacen eternos.
Escribir canciones, pintar corazònes
no me basta no quiero hacerme ilusiones
cuanto tiempo he de esperar para vernos.
Y recordar de nuevo lo que hemos vivido
Los besos tan largos.
Los tragos amargos.
Lo que hemos vivido..
Pasiones y sueños que hemos compartido.
Las risas, los cuentos, los malos momentos.
Lo que hemos vivido...
Comernos la vida bebernos el miedo.
Lo que hemos vivido y lo què nos falto por vivir.
jueves, 26 de mayo de 2011
lunes, 9 de mayo de 2011
Salida de emergencia!
Es lunes por la noche, empieza la semana y yo ya estoy cansada, cansada y aquí, sentada a un lado de mi ventana, esperando que por ella se cuele un milagro. El reproductor de música canta sin que yo le ponga atención… para no volverme victima del silencio, presa de mis propios pensamientos.
Sola.
Sentada en el borde, observando a la luna que se esconde tímida atrás de las nubes... con una computadora entre las manos en vez de un corazón, ahogándome en mi aburrimiento, pensando que podría estar haciendo algo mejor, como caminar de la mano con algún desconocido, entre los brazos de un amor en alguna butaca antigua. Ocupada...
Pero estoy aquí, aquí ignorando al tiempo, el frío y la distancia. Una taza de café me acompaña, mientras coqueteo con el manto de la noche. Una noche que me ofrece lo que nunca nadie antes me ofreció.
La ciudad huele a tierra mojada, a vida. El olor de la humedad inunda mis fosas nasales como las ganas de salir huyendo inundan mi cuerpo entero… acarician mis piernas de forma intima, atorándose en mis pies, mientras el nudo en mi estómago juguetea con mi ombligo. Éstas ganas de querer sentir están haciendo estragos en mi cuerpo.
Yo sé que la vida me está esperando allá afuera, cruzando la puerta, sentada en el frío asfalto, por mí.
Y yo quiero… yo quiero ir a la luna, comer queso y regresar.
Caminar tambaleante sobre sus cuerdas vocales, menear mi cadera al ritmo de su guitarra, volverme aíre ser y uno de sus suspiros…
Ser.
El silencio de la ciudad me llama y yo respondo, pidiendo rescate de éstas cuatro paredes, lanzando señales de humo, humo de un cigarro que se consume y se confunde con un suspiro, respiros de alivio que me arrastran al adiós.
¿Cómo explico estás ganas de querer vivir, de sentir y huir de ésta realidad que cada vez me queda un poco más pequeña? ¿Cómo explico que mi piel se está partiendo, pues mi alma quiere escaparse? ¿Cómo explico que las nubes están jugando, dándose formas sin forma? juegan con mi mente y mi imaginación, invitándome volar sin alas, dándome un poquito de vida prestada… por un rato.
lunes, 2 de mayo de 2011
Ser un papalote.
A veces me gustaría ser un papalote...
para poder cruzar el cielo y llegar hasta ti,
para sentirme libre, para ir a donde quiera.
Para sentir el roce del viento en mi cara,
la sensación de bienestar
y de que no importa nada.
Si pudiera ser un papalote por un día,
no lo dudaría.
Si pudiera, sería tu papalote...
y tú serías el viento,
te dejaría tomarme,
hacer conmigo lo que quieras,
llevarme a lugares desconocidos.
Perderíamos la noción del tiempo,
del lugar, del mundo.
Si pudiera, volaría a tu lado...
siempre, siempre tomada de tu mano.
para poder cruzar el cielo y llegar hasta ti,
para sentirme libre, para ir a donde quiera.
Para sentir el roce del viento en mi cara,
la sensación de bienestar
y de que no importa nada.
Si pudiera ser un papalote por un día,
no lo dudaría.
Si pudiera, sería tu papalote...
y tú serías el viento,
te dejaría tomarme,
hacer conmigo lo que quieras,
llevarme a lugares desconocidos.
Perderíamos la noción del tiempo,
del lugar, del mundo.
Si pudiera, volaría a tu lado...
siempre, siempre tomada de tu mano.
Pedir y dar, dar y pedir.
Todos pedimos tiempo pero, ¿y si el tiempo nos pidiera a nosotros?
¿Y si nos pidiera en el mismo lugar sólo a ti y a mí?
¿Te negarías, cuando él siempre que se lo has pedido ha estado ahí?
Seguramente si.
Ese es el problema, siempre pides pero nunca das.
Pides tiempo, respuestas, abrazos, amor... pero nunca te preocupas por lo que los demás te piden.
Crees que saciando tus necesidades todos estarán bien, cuando en realidad no.
Deberías detenerte a pensar qué pasa cuando hieres a alguien.
Te darías cuenta de todo el daño que has hecho, de las lágrimas que has provocado y los temores que has creado.
¿Y para qué?
Si al final ni tú estás bien; si es por eso que continuas acabando con las personas y las cosas; si es la razón por la que cada día que pasa tu cuerpo, tu mente y tus emociones te piden más.
Pasa que no sabías que la respuesta siempre estuvo ahí, que sólo bastaba con dar tanto como recibías.
¿Y si nos pidiera en el mismo lugar sólo a ti y a mí?
¿Te negarías, cuando él siempre que se lo has pedido ha estado ahí?
Seguramente si.
Ese es el problema, siempre pides pero nunca das.
Pides tiempo, respuestas, abrazos, amor... pero nunca te preocupas por lo que los demás te piden.
Crees que saciando tus necesidades todos estarán bien, cuando en realidad no.
Deberías detenerte a pensar qué pasa cuando hieres a alguien.
Te darías cuenta de todo el daño que has hecho, de las lágrimas que has provocado y los temores que has creado.
¿Y para qué?
Si al final ni tú estás bien; si es por eso que continuas acabando con las personas y las cosas; si es la razón por la que cada día que pasa tu cuerpo, tu mente y tus emociones te piden más.
Pasa que no sabías que la respuesta siempre estuvo ahí, que sólo bastaba con dar tanto como recibías.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


