Me ha pasado; despertar y esperar el sentimiento. Algo, lo que sea, pongo aguda atención en la boca de mi estómago, donde generalmente se siente el amor, el enojo, los nervios, la preocupación. Y nada.
Veo detenidamente el techo, me concentro en lo que pasa, y me sorprende que en lo más profundo, dándome cuenta de lo más superficial de mis sentidos, no hay nada.
¿Qué necesito, por qué no siento la necesidad de algo?
Destaca en mi la ligera pero penetrante necesidad de necesitar algo, parece más fácil en mi mente, es difícil de explicar. ¿Amor? no lo sé, ya no sé cómo se siente, no podría reconocerlo ni en la boca de mi estómago ni aunque me tropezara con él de vez en cuando. Necesito necesitar de algo, eso es claro, pero ¿de qué?.
Busco donde sea, entre las cobijas, en los cajones, en mi boca, en los sartenes, en el agua cuando me baño. Busco en las viejas memorias que no quería volver a sacar. ¿Qué necesito ahora?
¿Alguien? quizá, no sabría si es necesidad o capricho, hace mucho tiempo que no distingo entre si alguien me hace bien o me hace mal. Qué complicado es llamar un sentimiento por un nombre, habiendo tantas ramas de cada uno, algunas falsas, algunas verdaderas, y nunca se sabe con seguridad cuáles son cuáles.
Es posible que no necesite nada, mas que a mi misma con mis pensamientos. Puede ser que ellos sean mi nuevo amor y no necesite nada más. Curioso, tal vez por eso han estado surgiendo de forma espontánea cuando despierto y ese es el sentimiento en la boca del estómago que buscaba. Son la razón de no necesitar nada más, porque ellos solos me hacen sentir que hago algo especial, y como cuando se tiene un nuevo amor, lo presumes a pecho inflado. Heme aquí, compartiendo el amor que nos tenemos, mis pensamientos y yo.


