sábado, 31 de diciembre de 2011

Pequeños universos.

Tú no lo sabes, pero a veces... me quedo horas observando el atardecer, hasta que cae la noche y escasas estrellas adornan el cielo de esta contaminada ciudad... y entonces, apareces, tan inmenso, impredecible e inexacto... tan infinito... e imagino que te escondes por ahí, en algún lugar entre las galaxias, que eres parte del universo, una Luna, un satélite, o quizá un agujero negro... sí, un agujero negro que me absorbe y me absorbe hasta que me pierdo en él. Y ahí estoy, en una dimensión que para otros es desconocida pero para mí es muy familiar, mi hogar, tu piel. Sin darme cuenta, te volviste un universo en mí...hice de tu sonrisa una media Luna donde me gusta dormitar, tu mirada es el manto de la noche que me abriga, tu piel el firmamento donde brillo... tú me haces brillar. 


Eso, dejaste de ser una persona para volverte el centro de mi universo, de mi vida. Tal vez no lo notes, pero al estar contigo una sensación cósmica invade mi cuerpo, y recorre mi piel en un viaje sideral que explora la última fibra de mi alma hasta llegar al infinito de tu mirada...ahí donde no hay un final y se deshacen mis principios, ahí, donde dejo de ser yo para ser tuya.

Tuya desde que rozaste tus labios con los míos, en el instante preciso en el clavaste tu mirada en la mía y escarbaste mis pensamientos. Tuya desde que me dejaste lamer tus heridas y cuidar de tus cicatrices. Tuya desde que me robaste la primera lágrima, desde que me empezaste a doler. Tuya desde que te amé. Tuya siempre.

¿Sabes?, eres ese sentimiento de reconocimiento, eres esa sensación de calor que nace en mi estómago y se expande por todo mi cuerpo cada vez que te veo, que te huelo, que te siento... porque te volviste el dueño de mis sonrojos, de mis suspiros  y gemidos, sin querer marcaste tu nombre en cada poro de mi piel.

Tatuaste tu presencia en mi existencia.
Y yo... oye, por cierto a todos mis lindos lectores, feliz 2012.                                                                    

lunes, 12 de diciembre de 2011

Mi país perfecto.

Finlandia siempre ha sido mi lugar favorito,
al principio simplemente porque, como cualquier niña de 13 años,
mi artista favorito era de ahí y... por eso adoraba ese país.

Pero con el paso de los años fui aprendiendo más sobre ese lugar,
sus costumbres, su gente, sus ciudades y otras cosas maravillosas.

A los 15 fue cuando descurí que ahí también se podía apreciar la Aurora Boreal...
desde ese momento quedé cautivada, enamorada, idiotizada.

Y no es que no me gustaran las otras cosas acerca de Finlandia, sino que siempre
me ha encantado la Aurora Boreal y el hecho de que ahí también se pudiera observar, hacía perfecto ese país... Mi país perfecto.

Casi a diario imagino cómo sería una noche en medio de la nada, rodeada de nieve,
buena música, personas especiales, tomando un chocolate y como espectáculo principal: La Aurora Boreal.

Hay días en los que me gustaría poder dejar todo y escapar hasta ahí, días en los que me encantaría decir "Hey, ¡me largo a Helsinki!"... pero luego recuerdo que estoy demasiado lejos y ni siquiera me mantengo como para poder irme hasta ahí.

Es entonces cuando regreso a la realidad, a mi lejanía... a nuestra distancia.
Es ahí cuando me digo "Hey, ¡tengo que conseguir trabajo para acabar con todas las distancias!".

No te preocupes, he visto el futuro... iremos a Finlandia.




sábado, 3 de diciembre de 2011

¿De esto se trata todo?

La vida me pone piedras en el camino y yo aún no aprendo a saltarlas.
Esta vida me cierra puertas y yo sigo sin encontrar las llaves.

¿Qué se supone que deba hacer si he pasado 21 años tratando de vivir tranquilamente y no he conseguido nada?

Tengo ganas, ganas de tirar todo por la borda de un barco inexistente, de derrumbar un castillo imaginario, de perderme en la nada.
  
Me estoy cansando de fingir sonrisas, ocultar dolores y abrazar a distancia... eso, estoy harta de la distancia.
Me siento asqueada de tanto ser juzgada por lo que hago o lo que no, como si los que me juzgan fueran perfectos.

Mis rodillas están llenas de raspones y mis brazos de moretones, mi cuerpo se está cansando de perder las batallas y cargar con tantas ausencias.

Necesito un extractor de sentimientos, necesito no sentir más... porque ahora siento demasiado y todos esos sentimientos están acabando conmigo, porque no tengo cómo expresarlos, ya no quiero hacerlo con palabras... porque me hace falta expresárselos con abrazos.

Amo como nunca había amado, extraño como jamás había extrañado, detesto como antes no detestaba y lloro como hace mucho no lo hacía.

Las responsabilidades aumentan y ya no sé en qué lugar ponerlas, las personas se alejan... me dejan con los recuerdos, esos que ya no quiero acumular si no regresarán.