"¿Te has puesto a pensar en que tienes 22 de vida y qué has hecho?"
Me preguntó como no queriendo que contestara, mas bien él quería hablar, así que decidí escucharlo, ya le diría yo mis cosas al final.
Recuerdo que decía:
"22 años que se han pasado de volada y que no has hecho demasiado porque sólo has aprendido que en cualquier momento, cuando menos te des cuenta, habrán pasado otros 22 años, ¡y tendrás 44! En los que, igual, no harás nada nuevo porque se pasarán muy pronto.
¡Así que mejor haz las cosas! ¡Haz todo! ¡En un sólo día!"
Lo dijo muy motivado y feliz, tengo justo 22 años, ¡22 años!.
Y el me quería hablar como si ya hubiera vivido cientos, miles de años, pero tengo sólo 22 años, sin embargo parecía muy seguro de lo que hablaba.
Yo me quedé pensando en cada una de sus palabras, o todas en conjunto, porque solas no me decían mucho.
-"¡Reacciona! ¡Dime algo!"-
Clavé mi mirada en la suya buscando regresar de mis pensamientos, y le sonreí respondiendo:
Yo a los 22 años he hecho una vida de 22 años.
Hice a una persona con tantas cosas.
Con 22 años de vida aprendí a caminar, a escuchar, a hablar, a conocer tantos riesgos, de esos riesgos que tiene la vida, riesgos.
Hice a una persona con tantas cosas.
Con 22 años de vida aprendí a caminar, a escuchar, a hablar, a conocer tantos riesgos, de esos riesgos que tiene la vida, riesgos.
Con 22 años que tengo sé quiénes son mis amigos, sé cómo distinguir los sentimientos,
los valores, las emociones, no muy bien pero lo hago día a día; conozco quién me apoya, quiénes sólo están de pasada; ya sé qué es la muerte y la vida, sé qué es escuchar, tocar un cuerpo.
Sé qué es tener libertad, sé qué es sentir amor, sé qué es desear algo y obtenerlo por mis esfuerzos, sé qué es estudiar.
¡Aprendí a aprender!.
los valores, las emociones, no muy bien pero lo hago día a día; conozco quién me apoya, quiénes sólo están de pasada; ya sé qué es la muerte y la vida, sé qué es escuchar, tocar un cuerpo.
Sé qué es tener libertad, sé qué es sentir amor, sé qué es desear algo y obtenerlo por mis esfuerzos, sé qué es estudiar.
¡Aprendí a aprender!.
Ahora conozco parte de lo que es vivir sin tus padres, sé qué es beber y fumar, sé qué es salir de noche y de día, ya sé qué es un concierto de rock, una obra de teatro, ópera y hasta de ballet, ya sé qué es la música clásica, ya sé bailar.
Ya sé qué me provoca reír y llorar, ya sé a qué le tengo miedo, sé cuando debo correr y sé cuándo debo pertenecer ahí y no dejarme de nadie. Ya sé ligar y conseguir cerveza.
Aprendí demasiado en 22 años, aprendí viviendo, ya sé qué es tener una obligación, tener un novio, un gato; sé qué es el kinder, la primaria, la secundaria, la preparatoria, incluso la universidad; ya tengo errores en mi vida, ya tengo experiencias, ya tengo un poco más de todo.
Viajo, vivo, duermo, estudio, lloro, grito, bailo, estudio, río, sonrío, saco la lengua, te guiño el ojo, salgo contigo, beso, abrazo, leo un libro, escucho música, distingo las cosas, ¡aprendí demasiado!.
¡Aprendí cosas que ya hasta olvidé!.
Aprendí a vivir y disfrutar hasta de los malos momentos. Aprendí a escucharte aprendí a responderte esto.
Eso y más, mucho más de lo que es tener 22 años.
Pero justo al terminar de hablar volteó a verme y sonreía. Me dí cuenta que él no quería realmente que yo le dijera todo lo que había hecho o no en 22 años.
Ya sé qué me provoca reír y llorar, ya sé a qué le tengo miedo, sé cuando debo correr y sé cuándo debo pertenecer ahí y no dejarme de nadie. Ya sé ligar y conseguir cerveza.
Aprendí demasiado en 22 años, aprendí viviendo, ya sé qué es tener una obligación, tener un novio, un gato; sé qué es el kinder, la primaria, la secundaria, la preparatoria, incluso la universidad; ya tengo errores en mi vida, ya tengo experiencias, ya tengo un poco más de todo.
Viajo, vivo, duermo, estudio, lloro, grito, bailo, estudio, río, sonrío, saco la lengua, te guiño el ojo, salgo contigo, beso, abrazo, leo un libro, escucho música, distingo las cosas, ¡aprendí demasiado!.
¡Aprendí cosas que ya hasta olvidé!.
Aprendí a vivir y disfrutar hasta de los malos momentos. Aprendí a escucharte aprendí a responderte esto.
Eso y más, mucho más de lo que es tener 22 años.
Pero justo al terminar de hablar volteó a verme y sonreía. Me dí cuenta que él no quería realmente que yo le dijera todo lo que había hecho o no en 22 años.
Él quería que yo misma me diera cuenta de todo lo que había conseguido en estos 22 años.