domingo, 27 de marzo de 2011

¿Nos presentamos?

Hola,  ¿cómo te llamas?
1, 2, 3...
Espero una respuesta sabiendo que no la abra, supongo.
Me llamo Diana, y no sé quien soy. Pero sé que quiero.
Desde que tengo uso de razón, he tratado de plasmar una forma de decir lo que siento, gestos, dibujos, bailes extraños, palabras... como ahora.
Yo soy esa que puede escribir sentimientos en 140 caracteres, pero también soy esa a la que 140 caracteres no le bastan.  Así que... he aquí el inicio de esto, me gusta escribir lo que siento, demostrarlo... porque si no lo hago,  me ahogo, las sensaciones me apresan y me consumen, me muero... de una forma demasiado sutil.
¿Qué sigue después de esto? quizá todo, quizá nada, las cosas tienden a ser sobrevaloradas.
 Suelo ser el tipo de personas que no se conocen,  de ese tipo de personas que se analizan  y aún no se comprenden, de ese tipo de personas que tratan de aferrarse a un árbol con raíces débiles, de ese tipo de personas que se caen 1, 2, 3, veces... pero a la 4, caen de pie.
Siempre he buscado donde encajar, donde caber perfectamente, el cajón donde se encuentra mi otro calcetín... y encontré un lugar: Un hueco, un hueco entre las palabras, hecho a mi medida.

Fue un gusto.

Adios.

                                                                                                     Atte: ¿Quién?

Libro abierto.

He decido dejar de ser persona, para ser un libro.
Un libro que puedas leer con el tacto.
Un libro que puedas razonar con los labios. 
Un libro de pasta dura, con el interior lleno de versos íntimos.
Un libro que siente, que entiendes.
Un libro que acaricias, supervisando los daños, palpando las cicatrices de cada caída. 
Un libro viejo, un libro que tus ojos ya han gastado demasiado, pero que no te cansa.
Un libro que ya conoces de memoria, pero te sigue perdiendo entre sus páginas.
Un libro que lleves de viaje, para no aburrirte en el camino.
Un libro que te queme las yemas de los dedos, sin ningún dolor.
Un libro de portada descuidada, de interior maltratado, usado... interesante.
El libro que guardas bajo tu almohada, contándole tus sueños sin saberlo.
El libro que estás dispuesto a leer en verano, diario.
El libro que posee las páginas que tus ojos devoran con devoción.
El libro que lees a solas, disfrutando cada palabra, cada letra, cada coma.
El libro que lees en voz alta por la madrugada.
El libro que buscas desesperado bajo tu cama, entre tus sábanas.
El libro que al llegar al párrafo exacto... te robe una nueva sonrisa.

Quiero ser ese libro que lees en tus ratos libres, al llegar de la escuela, después de comer, antes de dormir.

Tu libro favorito.