Es lunes por la noche, empieza la semana y yo ya estoy cansada, cansada y aquí, sentada a un lado de mi ventana, esperando que por ella se cuele un milagro. El reproductor de música canta sin que yo le ponga atención… para no volverme victima del silencio, presa de mis propios pensamientos.
Sola.
Sentada en el borde, observando a la luna que se esconde tímida atrás de las nubes... con una computadora entre las manos en vez de un corazón, ahogándome en mi aburrimiento, pensando que podría estar haciendo algo mejor, como caminar de la mano con algún desconocido, entre los brazos de un amor en alguna butaca antigua. Ocupada...
Pero estoy aquí, aquí ignorando al tiempo, el frío y la distancia. Una taza de café me acompaña, mientras coqueteo con el manto de la noche. Una noche que me ofrece lo que nunca nadie antes me ofreció.
La ciudad huele a tierra mojada, a vida. El olor de la humedad inunda mis fosas nasales como las ganas de salir huyendo inundan mi cuerpo entero… acarician mis piernas de forma intima, atorándose en mis pies, mientras el nudo en mi estómago juguetea con mi ombligo. Éstas ganas de querer sentir están haciendo estragos en mi cuerpo.
Yo sé que la vida me está esperando allá afuera, cruzando la puerta, sentada en el frío asfalto, por mí.
Y yo quiero… yo quiero ir a la luna, comer queso y regresar.
Caminar tambaleante sobre sus cuerdas vocales, menear mi cadera al ritmo de su guitarra, volverme aíre ser y uno de sus suspiros…
Ser.
El silencio de la ciudad me llama y yo respondo, pidiendo rescate de éstas cuatro paredes, lanzando señales de humo, humo de un cigarro que se consume y se confunde con un suspiro, respiros de alivio que me arrastran al adiós.
¿Cómo explico estás ganas de querer vivir, de sentir y huir de ésta realidad que cada vez me queda un poco más pequeña? ¿Cómo explico que mi piel se está partiendo, pues mi alma quiere escaparse? ¿Cómo explico que las nubes están jugando, dándose formas sin forma? juegan con mi mente y mi imaginación, invitándome volar sin alas, dándome un poquito de vida prestada… por un rato.

No hay comentarios:
Publicar un comentario