Todos pedimos tiempo pero, ¿y si el tiempo nos pidiera a nosotros?
¿Y si nos pidiera en el mismo lugar sólo a ti y a mí?
¿Te negarías, cuando él siempre que se lo has pedido ha estado ahí?
Seguramente si.
Ese es el problema, siempre pides pero nunca das.
Pides tiempo, respuestas, abrazos, amor... pero nunca te preocupas por lo que los demás te piden.
Crees que saciando tus necesidades todos estarán bien, cuando en realidad no.
Deberías detenerte a pensar qué pasa cuando hieres a alguien.
Te darías cuenta de todo el daño que has hecho, de las lágrimas que has provocado y los temores que has creado.
¿Y para qué?
Si al final ni tú estás bien; si es por eso que continuas acabando con las personas y las cosas; si es la razón por la que cada día que pasa tu cuerpo, tu mente y tus emociones te piden más.
Pasa que no sabías que la respuesta siempre estuvo ahí, que sólo bastaba con dar tanto como recibías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario