lunes, 11 de abril de 2011

Chocolates y Cigarros.

Quiero vivir en una dieta de chocolate y cigarrillos
Quiero que me llames de nuevo 
Quiero tomar el té a veces, cuando hace frío
Esto se está poniendo divertido porque,
Los invito de nuevo a leer lo que escribo.

Aún soy muy joven para fallar, demasiado asustada para zarpar
Pero uno de estos días tendre que envejecer
Y la enfermedad crecera valiente y los malos se iran
Uno de estos días crecere.

Soplando las velas de mi pastel
Me ahogare con el humo cuando mire alrededor de la habitación,
Todos desearan que ya no cometa màs errores
Y todo lo que puedo hacer es pensar en ti 
Creo que ya no soy muy joven para volver a fallar,
Alomejor puedo seguir teniendo un poco de miedo para navegar lejos
Pero uno de estos días lo tendre que hacer.

Uno de estos días...



domingo, 3 de abril de 2011

Soy:

Una llamada perdida.
Un suspiro retenido.
Un adiós no dicho.
Un primer beso.
Un chicle en tu zapato.
Un sueño roto.
Un poema aún no escrito.
Un verso recitado al viento.
La risa de un extraño.
Una carta hecha en la guerra y nunca leída.
Un amor no correspondido.
Una lágrima confundida con la lluvia.
Un objeto perdido.
Una mirada profundamente vacía.
Una sonrisa ladeada.
La noche más fría de diciembre.


Soy lo que en realidad no soy.


domingo, 27 de marzo de 2011

¿Nos presentamos?

Hola,  ¿cómo te llamas?
1, 2, 3...
Espero una respuesta sabiendo que no la abra, supongo.
Me llamo Diana, y no sé quien soy. Pero sé que quiero.
Desde que tengo uso de razón, he tratado de plasmar una forma de decir lo que siento, gestos, dibujos, bailes extraños, palabras... como ahora.
Yo soy esa que puede escribir sentimientos en 140 caracteres, pero también soy esa a la que 140 caracteres no le bastan.  Así que... he aquí el inicio de esto, me gusta escribir lo que siento, demostrarlo... porque si no lo hago,  me ahogo, las sensaciones me apresan y me consumen, me muero... de una forma demasiado sutil.
¿Qué sigue después de esto? quizá todo, quizá nada, las cosas tienden a ser sobrevaloradas.
 Suelo ser el tipo de personas que no se conocen,  de ese tipo de personas que se analizan  y aún no se comprenden, de ese tipo de personas que tratan de aferrarse a un árbol con raíces débiles, de ese tipo de personas que se caen 1, 2, 3, veces... pero a la 4, caen de pie.
Siempre he buscado donde encajar, donde caber perfectamente, el cajón donde se encuentra mi otro calcetín... y encontré un lugar: Un hueco, un hueco entre las palabras, hecho a mi medida.

Fue un gusto.

Adios.

                                                                                                     Atte: ¿Quién?

Libro abierto.

He decido dejar de ser persona, para ser un libro.
Un libro que puedas leer con el tacto.
Un libro que puedas razonar con los labios. 
Un libro de pasta dura, con el interior lleno de versos íntimos.
Un libro que siente, que entiendes.
Un libro que acaricias, supervisando los daños, palpando las cicatrices de cada caída. 
Un libro viejo, un libro que tus ojos ya han gastado demasiado, pero que no te cansa.
Un libro que ya conoces de memoria, pero te sigue perdiendo entre sus páginas.
Un libro que lleves de viaje, para no aburrirte en el camino.
Un libro que te queme las yemas de los dedos, sin ningún dolor.
Un libro de portada descuidada, de interior maltratado, usado... interesante.
El libro que guardas bajo tu almohada, contándole tus sueños sin saberlo.
El libro que estás dispuesto a leer en verano, diario.
El libro que posee las páginas que tus ojos devoran con devoción.
El libro que lees a solas, disfrutando cada palabra, cada letra, cada coma.
El libro que lees en voz alta por la madrugada.
El libro que buscas desesperado bajo tu cama, entre tus sábanas.
El libro que al llegar al párrafo exacto... te robe una nueva sonrisa.

Quiero ser ese libro que lees en tus ratos libres, al llegar de la escuela, después de comer, antes de dormir.

Tu libro favorito.