Tuya desde que rozaste tus labios con los míos, en el instante preciso en el clavaste tu mirada en la mía y escarbaste mis pensamientos. Tuya desde que me dejaste lamer tus heridas y cuidar de tus cicatrices. Tuya desde que me robaste la primera lágrima, desde que me empezaste a doler. Tuya desde que te amé. Tuya siempre.
¿Sabes?, eres ese sentimiento de reconocimiento, eres esa sensación de calor que nace en mi estómago y se expande por todo mi cuerpo cada vez que te veo, que te huelo, que te siento... porque te volviste el dueño de mis sonrojos, de mis suspiros y gemidos, sin querer marcaste tu nombre en cada poro de mi piel.
Tatuaste tu presencia en mi existencia.
Y yo... oye, por cierto a todos mis lindos lectores, feliz 2012.



